Despertando, con ese horrible sueño de todas las noches, empapado de aquel sudor que mojaba completamente la almohada, directo a la cocina a beber un vaso de agua, tratando de adaptarse día con día a lo que había hecho pero, no podía y quién sabe si algún día lo lograría.
Yendo a la oficina, con su auto viejo pero útil, estacionándolo en el mismo lugar que siempre, entraba al edificio y saludaba a todos con tal sonrisa fingida que ya nadie percibía…
La misma rutina de siempre, era un buen jefe, a pesar de su rara actitud hacia algunos meses, la gente lo respetaba, tanto sus empleados como sus vecinos, no tenía muchos amigos, eso sí, muchos conocidos, pero gente en quien confiara de verdad se contaba con las manos.
Era un buen hombre de negocios, diariamente recibiendo a grandes empresarios, tomando un poco de café con galletas, siempre logrando que se entendieran bien…
Llegaba a su casa y dejaba de fingir como ya lo había hecho durante todo el día, corría hacia el baño y buscaba pastillas que lograran tranquilizarlo, tomaba unas buenas porciones pero nunca eran suficientes, ¡ya no aguantaba más!...
Ya sentía aquel dolor insoportable de lo que había hecho, después de llegar de una gran jornada de trabajo, cansado y esperando regresar a casa y abrazar fuertemente a su esposa…vaya sorpresa al abrir la puerta de la habitación y encontrarla a ella y a su mejor amigo teniendo relaciones y con tal sonrisa en sus rostros, disfrutando lo que hacían, él solo parado observando, la rabia se apoderaba de el lentamente, creyendo que lo que veía no era cierto, tanto enojo al ver que las dos personas en las que más confiaba lo engañaran así…
Mirando a su alrededor buscando algo con que desquitar su enojo, hasta que por fin vio aquel candelabro tan fino que su esposa le había regalado, se acercó y golpeó a su amigo en la cabeza y este quedó inconsciente en el momento, su esposa empezaba a gritar y tratando de remediar las cosas diciendo que no era lo que él creía, pero ya no escuchaba más, aventó el candelabro y la golpeó fuertemente con el puño, ella arrastrándose gritaba: ¡por favor no me hagas daño!, él la pateó con tal fuerza que le rompió la pierna, siguió pegándole mientras que ella se ahogaba en su propia sangre…finalmente la tomó del cuello y lo tronó…
Empezó a oír quejas y al voltear vio a su amigo que empezaba a moverse y a quejarse, él se acercó y nuevamente tomando el candelabro, golpeó su cabeza dejándolo ya muerto.
Llevó los cuerpos hacia un lago y ahí los aventó, la policía al realizar las investigaciones no hallaba nada lógico hasta que el hombre les mostró una carta creada por el mismo en la que decía que ellos dos habían huido, ya que sentían un amor muy grande y no tenían valor para decírselo en la cara…
La policía dejó de molestarlo, pero él vivía un infierno día con día por lo que había hecho, no tenía el valor suficiente para entregarse y arruinar todo por lo que había luchado, su carrera, su trabajo, su reputación…
Aguantó unos meses más así, ya se veía verdaderamente mal, le ofrecieron vacaciones en su trabajo debido a su apariencia y a su actitud, se encontraba en un shock permanente…
En la noche, salió a caminar por la ciudad, a un paso tan calmado, como si pensara en eso, con el café a la mano, con tales ojeras y sudor en el pecho y cara, pálido como un muerto, de pie frente a la estación de policía, ahí permaneció unos minutos que para el resultaban ser horas…

Pff, toda una atmósfera creada eh!me encanta como envuelves el pensamiento y logras hacer lo que pocos escritos logran: hacer una gesticulación, un suspiro... que transporta inmediatamente al lugar sombrio del desarrollo...se puede inclusive visualizar al personaje como si fuése alguien conocido...y lo más importante, los sentimientos quedan intáctos en el trayecto del emisor al receptor...me encantó!!!
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